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8 de abril de 2026 / Fabiola Cardozo / Red Nacional contra la Militarización de la Juventud (NNOMY) - Soy una madre que despierta cada mañana con la firme convicción de seguir adelante, de hacer lo mejor para mi hija, de contribuir con mi trabajo diario en la construcción de un mundo menos violento, lastimosamente al repasar las noticias vuelvo a decepcionarme, el mundo es cruel y el gobierno estadounidense continua con sus planes bélicos. El presupuesto militar conlleva a la desinversión social, jóvenes quedan a merced del reclutamiento militar desde muchos frentes. Se vende a través de películas, juegos en línea y de cuanta forma se les ocurra, la guerra y violencia como el espectáculo del año. Nado a contra corriente, me mantengo alerta todo el día, la violencia se normaliza. Quienes estamos a favor de la paz, olemos el terrible aroma que usan para marearnos, quieren que estemos de su lado, que no percibamos sus estrategias sutiles para convencernos de que están salvando al mundo. Mentira, ponen en riesgo a todos, sobretodo a jóvenes, los tuyos, los míos, los nuestros. No Hay vencedores, no hay ganadores…
El futuro es incierto y da miedo mirarlo… Pensar que no es un lugar seguro para ningún niño es aterrador, las noticias no son alentadoras, violencia, guerra, muerte, destrucción, me hace sentirme decepcionada como humana adulta y madre del mundo que hereda mi pequeña hija. Debemos hacer más como especie, al fin de cuenta, se supone que seguimos siendo seres pensantes con capacidad de discernimiento, con consciencia de nuestros actos y aún faltan caminos por explorar. No hay camino para la paz, la paz es el camino (suena como un murmullo la frase de Gandhi) e intento seguir creyendo que ese debe seguir siendo la ruta. No solo por y para mi hija, rechazar la guerra debe ser obligación absoluta ante las futuras generaciones, debemos dejarle un mundo más respetuoso dentro y fuera de los hogares. Un mundo en el que los niños y niñas no sean daños colaterales, donde el espectáculo de la violencia y la propaganda de guerra lleguen a su fin.
Es alarmante el gasto militar que desembolsa Estados Unidos para seguir perpetuando guerras en distintas latitudes, mientras que jóvenes de las clases económicas más vulnerables son usados como carne de cañon. Jóvenes a los que se les vende a través de la pornografía de violencia mitos y cuentos mágicos de patriostismo, servicio, heroísmo con falsas promesas de un futuro próspero. Jóvenes que mueren, jóvenes que vuelven siendo desechos de la guerra, jóvenes heridos, no solo física y mentalmente, sino socialmente, muchas veces incapaces de vivir en sociedad, y tan solo siguen siendo eso… Jóvenes… Y me preocupa profundamente porque en cada guerra, en cada intervención, son jóvenes quienes se llevan la peor parte… Nunca hay ganadores… Entonces pienso, como puedo seguir a contracorriente criando desde el amor y el respeto, cuando es mundo está en caos, cuando impera la violencia, cuando se promueve la guerra y la violencia como nueva devoción. Estoy segura que otras madres también se preocupan ¿Qué mundo les estamos dejando? ¿Por qué no nos quejamos más de esta situación? ¿Por qué no hacemos más?
¿Por qué aún no somos capaces de frenar la maquinaria de guerra global? ¿Qué podemos hacer? Son tantas las preguntas…
Fabiola Cardozo
Socióloga, especialista en Derecho Internacional Humanitario, cursante de Maestría en Estudios de la Mujer en la Universidad Central de Venezuela, madre venezolana, colaboradora en organizaciones de investigaciones sociales en contra de la guerra, el reclutamiento militar de jóvenes y niños y prevención de maltrato infantil.
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Updated on 4/08/2026 - FCP


















